Un estudio realizado por la universidad de Oxford (Inglaterra) nos ha dado una razón más para dejar de lado este hábito insano, además de los típicos motivos sociales y económicos.
Según la revista British Medical Journal, fumar regularmente, unido a una vida sedentaria (no hacer ejercicio físico con regularidad), o a tener problemas de colesterol o presión arterial puede reducir nuestra esperanza de vida en unos 10 años.

Esta prestigiosa universidad revisó los datos relacionados con la salud de 19.000 personas, en las cuales se profundizó en sus particularidades y hábitos personales que podían influir a la postre en su salud. En los casi 40 años que ha durado este estudio, el equipo de investigadores encabezado por el Dr. Robert Clarke comprobó que “los hombres que a los 50 años que fuman, que tienen una presión arterial y alta de colesterol alta, pueden esperar llegar a los 74 años de edad, mientras que quienes no tienen estos factores de riesgo llegan a tener una esperanza de vida que se extiende hasta los 83 años”.
Pero si eres fumador y cumples con alguno de estos factores de riesgo, la buena noticia es que el propio doctor Clarke advirtió que un cambio de hábitos a tiempo puede ser eficaz para que nuestra esperanza de vida se mantenga inalterable. De esa manera, si con cincuenta años dejamos de fumar y tomamos medidas saludables (cuidarnos y alimentarnos bien), nos sentiremos progresivamente mejor y ello se traducirá en mayor esperanza de vida.
Bibliografía:
- Life expectancy in relation to cardiovascular risk factors: 38 year follow-up of 19 000 men in the Whitehall study. British Medical Journal. https://www.bmj.com/content/339/bmj.b3513.full